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Sanguinetti contra la nueva ley Orgánica Militar: “respira revancha”

El expresidente cuestionó que “en el lánguido final de un gobierno fracasado” se votara una normativa “que debió ser de Estado”.

En el “lánguido final de un gobierno fracasado”, se votó una normativa que “debió ser de Estado pero que apenas llega a serlo de un solo partido”, dijo el expresidente Julio María Sanguinetti.

Sanguinetti tuvo un pronunciamiento muy duro sobre la nueva ley Orgánica de las Fuerzas Armadas. y, sobre todo, acerca de la actitud del oficialismo para sacarla adelante.

En primer lugar, lo cuestionó por no haber procurado un acuerdo ampliamente mayoritario. Tal como debería ser en materias que, como la defensa nacional o la política exterior, se definen los elementos sustantivos de la soberanía nacional, sostuvo.

El exmandatario criticó que la norma se promovió “sin escuchar siquiera” la opinión de los comandantes en Jefe del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea.

A su vez, rebatió uno de los principales argumentos del gobierno para justificar la ley, en cuanto aseguraron que de esta manera se hacía “desaparecer” el último vestigio de la Doctrina de la Seguridad Social acuñada durante la dictadura.

En ese sentido, sostuvo que en principio había sido derogado por una ley de 1986. Lo mismo sucedió, recordó, con la obediencia debida, suprimida en 2006, por lo que ningún subordinado está obligado a cumplir órdenes manifiestamente contrarias a la Constitución y la ley.

“Las ampulosas proclamas que se borran los vestigios de la dictadura son simples discursos demagógicos, cuando ya la legislación avanzó claramente en estos años de democracia”, afirmó.

En su habitual columna divulgada en Correo de los viernes, Sanguinetti sostuvo que se parte de “proclamas falsas” y de un afán político de “legislar a cualquier precio” con un “claro designio antimilitar” que ha caracterizado al Frente Amplio.

En su visión, el oficialismo carece de comprensión de lo que significan las Fuerzas Armadas. “Apenas Eleuterio Fernández Huidobro alteró esa machacona rutina rencorosa”, dijo, basada en los viejos vínculos que permitieron a tupamaros y militares pactar treguas y acuerdos.

“El Frente Amplio ha hecho del antimilitarismo parte de su mística, instalando la mentira de que los tupamaros lucharon contra la dictadura militar, cuando notoriamente lo hicieron contra la democracia y en el momento del golpe ya no existían”, señaló.

Para el expresidente la izquierda logró soslayar que, cuando ocurre el verdadero golpe, en febrero de 1973, casi todos los sectores del Frente Amplio estaban prontos para “subirse al carro” de un “gobierno cívico-militar nacional y popular”.

Lo que Sanguinetti cuestionó de la ley es la reducción del número de coroneles en el Ejército sin responder a una nueva estructura orgánica. También, que se limite la posibilidad de satisfacer algunas necesidades básicas del personal subordinado, en alimentos o medicamentos, que asumen “solo” un carácter de excepcionalidad.

Ya en otra “dimensión demagógica”, el expresidente apuntó contra la transformación de los tribunales de honor militar, que pasarán a ser tribunales de ética. “Es un intento burdo, infantil, de dejar en el pasado el grotesco episodio de los que actuaron en el episodio de (José) Gavazzo, ratificado por el presidente que luego se echó atrás, ajusticiando sin causa a un ministro”, subrayó.

Para Sanguinetti, el contexto entero de la nueva ley “respira revancha”, invocando a la dictadura y el silencio de los oficiales en un lejano y sombrío tiempo como si fuera un cargo moral para las generaciones actuales.

“Somos pocos los que podemos decir que estuvimos en contra de la absurda guerrilla antidemocrática tanto como del golpe de Estado que se dio cuando ya estaba derrotada”, dijo. “Somos unos cuantos más los que trabajamos para que el país retornada a la democracia en paz y sin revanchismo”.

El expresidente sostuvo que “no le cede la derecha a nadie” en ese esfuerzo, cuando aún se sigue observando la sobrevivencia de ese “espíritu rencoroso” contra las Fuerzas Armadas.

“No cejaremos en ese esfuerzo y, por eso, lo primero es desalojar al Frente Amplio del gobierno para construir una real coalición democrática, votando a las fuerzas tradicionales que han demostrado históricamente esa capacidad de integración de toda la sociedad”, concluyó.

Fuente: Ecos